El impacto de los plaguicidas en el sector apícola

Los plaguicidas sirven para controlar cualquier tipo de plaga y para matar o repeler el crecimiento de seres vivos que causan perjuicio o que interfieren en la producción agropecuaria y forestal. Sin embargo, existe un gran número de plaguicidas con alta toxicidad y peligrosidad para la vida humana.

Se estima que el 75% de la alimentación depende directa o indirectamente de la acción de los insectos polinizadores. Y en los últimos años, la Unión Europea (UE) se está mostrando preocupada por el declive de los polinizadores, donde se incluyen las abejas silvestres y domésticas, por lo que fomenta iniciativas en favor de su conservación.

Esta reducción del número de abejas es debida al uso masivo de sustancias tóxicas, a la acción de determinados parásitos y a diferentes factores climáticos. Y un nuevo análisis realizado a nivel europeo por Greenpeace señala que dos terceras partes del polen recolectado está contaminado por insecticidas, acaricidas, fungicidas y herbicidas comercializados por varias compañías.

El uso de plaguicidas en España

En concreto, España cuenta con una gran tradición apícola, desarrollada y mantenida gracias a un clima favorable para el establecimiento de la subespecie Apis mellifera iberiensis, que permite su actividad la mayor parte del año. Y además nuestra apicultura está muy valorada en el comercio exterior gracias a las floraciones silvestres de las típicas de las plantas aromáticas mediterráneas.

En estos términos, nuestro país es reconocido como uno de los principales productores de miel del mundo, y sin embargo, las estadísticas muestran como las abejas también están desapareciendo en España.

Y es que varias investigaciones han revelado que existen más de 100 residuos pesticidas diferentes y sus metabolitos en abejas, polen, miel, cera y en el equipo apícola.

Los datos muestran como somos el primer consumidor de plaguicidas de la UE. De los 20 Estados miembros de los que se dispone de datos completos, España, Francia, Italia y Alemania representaron el 79% de las ventas notificadas en 2016. El resto de países son también los principales productores agrícolas, ya que en conjunto representan el 46% de la superficie agrícola utilizada (SAU) total y la mitad del total de sus tierras cultivables (47%).

Un mundo sin abejas

Vivir en un mundo en el que no existen las abejas acabaría con nuestra seguridad alimentaria, ya que la mayor parte de los cultivos de Europa depende de los insectos polinizadores.

Esto provocaría el declive de la biodiversidad en general ya que la mayor parte de las especies con flores (90%) dependen de la polinización.

El compromiso medioambiental de Tesela Natura

En Tesela Natura somos plenamente conscientes de la importancia que tienen las abejas para la supervivencia de las especies. Es por este motivo que queremos ofrecer tanto a las abejas como a los apicultores un espacio para trabajar libre de tráfico, plaguicidas y ruidos para fomentar la polinización y la apicultura ecológica.

Todo nuestro equipo está formado por personas preocupadas realmente por el cuidado del medio ambiente y en constante búsqueda de fórmulas para hacer de este mundo un lugar más sostenible y mejor.

Y entre nuestros proyectos, producimos miel en parques fotovoltáicos de Extremadura y Andalucía. De esta forma, se genera una miel pura en un entorno controlado, lejos de ruidos y sustancias tóxicas para las abejas, que estarán rodeas de abundante floración en un entorno seguro y sin peligro de robos.

Y es que el compromiso es la palabra que mejor nos define.